Mide el impacto en el trabajo
Un equipo lento no solo molesta: multiplica pequeñas esperas durante toda la jornada. Bloqueos, falta de memoria, discos degradados o aplicaciones incompatibles pueden justificar una ampliación o renovación cuando afectan de forma repetida a tareas importantes.
Revisa soporte y seguridad
Los sistemas operativos y aplicaciones sin actualizaciones elevan el riesgo y pueden dejar de ser compatibles con servicios actuales. La antigüedad también dificulta encontrar componentes y hace más probable que una reparación urgente sea poco rentable.
Renueva de forma planificada
Clasificar equipos por edad, estado y criticidad permite sustituirlos por fases. Preparar la migración, verificar aplicaciones y conservar una copia de los datos evita que el cambio interrumpa más de lo necesario.
Puntos clave para revisar
- Rendimiento insuficiente para la tarea
- Sistema sin soporte o incompatible
- Averías y reparaciones frecuentes
- Inventario por antigüedad y usuario
- Migración y borrado seguro planificados

